domingo, 9 de marzo de 2014

Sanidad aprueba una terapia para el melanoma metastásico

El tratamiento sirve para el 50% de los afectados y duplica su esperanza de vida. 


El Sistema Nacional de Salud ha aceptado la terapia contra el melanoma avanzado o metastásico, enfermedad que causa la muerte de entre dos y tres personas diarias en España. Al año se diagnostican unos 4.000 casos. El melanoma metastásico tiene muy mal pronóstico, pues la esperanza de vida media está entre siete y nueve meses. Con este tratamiento aprobado se pasa a 13 o 15 meses. El especialista de la Sociedad Española de Anatomía Patológica ha resaltado que en más del 50% de los casos este tipo de tratamiento aumenta la supervivencia (pasa de una media de 8 a una media 14 meses) y la calidad de vida de los afectados.
En un tumor muy agresivo, por lo que estos avances son muy importantes. No es una cura para la enfermedad, pero sí un paso. Un especialista explica que con la terapia personalizada el tumor disminuye su tamaño alargando la esperanza de vida y mejorando su calidad. 
El presidente del Grupo Español Multidisciplinar de Melanoma (GEM) explica que "utilizar un fármaco que bloquea una región alterada de la célula tumoral tiene un gran impacto para nuestros pacientes, ya que impide la proliferación de las células malignas, con el siguiente beneficio clínico".

El riesgo de que los compuestos químicos pasen del envase a la comida

¿Cómo nos perjudican los compuestos químicos que se trasladan en los envases de alimentos? No se sabe muy bien, aunque esto inquieta cada vez más a los investigadores. Los especialistas lanzan una llamada de atención sobre los efectos que pueden tener estas sustancias y reclaman que se profundicen los estudios.

Unas de las sustancias que preocupan cada vez más a los expertos en salud son los compuestos químicos que están en contacto con la comida (sustancias presentes en la película transparente con el que se envuelven, en el recubrimiento de las latas de envases de comida o bebida, en el revestimiento interior plástico de los vasos, componentes presentes en procesos de almacenamiento y de comida, en instrumentos para servirla, etc.).
El problema aparece cuando estas sustancias químicas llegan a los alimentos, un proceso que se acelera con el calor y que cambia en función de distintos factores (tiempo de almacenamiento, propiedades químicas o físicas de los materiales que están en contacto con la comida...).
Entonces se produce una contaminación química que puede ser muy limitada debido a la baja cantidad de tóxicos que se trasladan a la comida, pero con la que tenemos que tener cuidado por varias cuestiones: 
  • Por el efecto cóctel: son varios los compuestos que se ingieren y se desconocen los efectos que provocan al combinarse.
  • Porque esta exposición es crónica, de largo plazo ya que estamos expuesto a estas sustancias de forma cotidiana.

Entre estas sustancias está el formaldehido, producto que se usa como bactericida o conservante y que podemos encontrar en botellas de plástico de polietileno. Además, está considerado como una sustancia cancerígena.
Otras de las sustancias son los llamados disruptores endocrinos (compuestos químicos capaces de simular el comportamiento de las hormonas). La Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria se preocupó por los efectos que estaban causando los disruptores, solicitando que se tomaran medidas urgentes para reducir dichas sustancias entre la población que se pueden encontrar en alimentos, agua, envases de juguetes, productos de higiene, etc. 
Los investigadores desean ampliar el conocimiento sobre los compuestos químicos que forman los materiales que están en contacto con la comida, como del proceso de migración a los alimentos y las bebidas, confiando que sirva para reforzar la prevención y aclarar las relaciones entre los químicos medioambientales y las enfermedades humanas.

sábado, 8 de marzo de 2014

Más cerca de un tratamiento para la distrofia miotónica

La distrofia miotónica es una enfermedad rara y carece de medicamentos para tratarla. La evolución de la enfermedad es lenta y puede presentarse en cualquier etapa de la vida. Los síntomas que provoca son la reducción del músculo esquelético, problemas en la conducción del impulso cardíaco que deriva en paradas cardíacas, alteraciones respiratorias...
Los afectados por esta enfermedad son aproximadamente uno por cada 8.000 personas. Esto ha hecho que la industria farmacéutica no se preocupe por investigar y desarrollar alguna solución. Sin embargo, esto puede cambiar. 
Una empresa de la Universidad de Valencia, Valentia Biopharma, ha conseguido desarrollar un fármaco contra la enfermedad.
El fármaco se encuentra aún en una fase muy inicial de desarrollo. Ha sido eficaz con moscas de experimentación, en cultivos de células de personas afectadas por la enfermedad y en ratones modificados genéticamente. En las pruebas se han observado mejoras en las alteraciones moleculares de la enfermedad (por ejemplo la disminución de la incapacidad de relajar los músculos)
Sin embargo aún queda mucho para determinar si el fármaco puede ayudar a los enfermos. Los investigadores comentan que por lo menos faltan dos años de desarrollo con ensayos en ratones y perros para comprobar que la molécula no es tóxica y no presenta efectos secundarios. Una vez validada la seguridad, comenzarán los ensayos en humanos, que se desarrollarán durante algunos años más.